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domingo, 27 de febrero de 2011

La ceremonia del Té: Japón / Entrevista a Satoko Ito


Hoy tuve la oportunidad única de participar en una ceremonia del té. Sencilla y escueta, se celebró utilizando por tatami un suelo infantil. Difícil mente podría describir la sublimidad de algo tan efímero y preciso, como los haiku (poesías japonesas de tres versos) que se recitaron a continuación. Todo ello formaba parte de unas jornadas de cultura japonesa en la biblioteca de Yamaguchi, así como una deliciosa degustación de sushi final, elaborado en sus casas por distintos habitantes japoneses de Pamplona.


Satoko Ito. Con una sonrisa amplia y complaciente tanto para decir que sí como para decir que no, más con los hechos que las palabras. Nada de información personal. Llegó a España en abril, y se está asentando y aprendiendo español. Nunca imaginó que llegaría el momento en que celebrara la ceremonia del té en nuestro país. Un joven japonés residente en Pamplona, Yuki, hace de intérprete de modo que, antes de sus respuestas en castellano, tango el placer de oírles elaborarlas en un japonés matizado y delicado.

¿Toma el té dentro de la ceremonia como algo habitual?

No es que sea algo general en toda la región de Japón, pero sí que hay partes en las que después de comer o cenar se toma habitualmente el té.

Una cosa es el tipo de té que es y otra cosa es la ceremonia. No siempre se hace con la ceremonia.

¿Qué es ese tipo de té en polvo que le he visto utilizar en la ceremonia?

Son las hojas del té, té japonés por supuesto, aplastado, molido y secado.

La ceremonia parece mucho más de lo que se ve. ¿Qué hay antes y después, cómo se prepara?

Lo primero es divertir y divertirse con la ceremonia en sí. Hay muchos procesos que tienes que aprender. Uno no se limita a seguir los pasos, sino que hay que intentar entretener.

¿Cómo lo vive un maestro? Originalmente se consideraba una de las vías de crecimiento personal del Zen...

Como ella no es un maestro... probablemente los maestros de estas ceremonias tengan una visión diferente, pero claro, como ella no lo es, no podemos imaginarlo siquiera...

La ceremonia del té está tradicionalmente ligada al Budismo Zen...

Sí que está influenciado, y es derivado del pensamiento budista.

Es posible que haya ceremonias del té en los templos, pero ya no hay relación directa. Actualmente es más libre, no está tan ligado, sino que se hace la ceremonia para divertirse con la ceremonia en sí, sin ideologías.

¿La ceremonia del té es una reliquia del pasado, o una costumbre viva? ¿Se adaptará al S XXI?

Es un legado, es algo que se transmite tal cual y ha dejado de evolucionar. Digamos que está perfeccionado ya.

En esta época globalizada, ¿qué puede aportar la ceremonia del té a occidente sin desvirtuarse por el camino?

Existen dos conceptos que son Wabi y Sabi que significan divertir con algo aunque no sea muy lujoso. Recrear con lo que se tiene, con lo simple. Y esa mentalidad de simplicidad, esa manera distinta de agasajar, es algo que se podría aprender de la ceremonia del té.

jueves, 24 de febrero de 2011

Esto también es arte

Este fin de semana se ha celebrado en Madrid la feria de arte contemporáneo ARCO. Ahora que poco a poco he podido asimilar lo visto, es hora de plasmarlo en letras.

O mejor dicho, ya que una imagen vale más que mil palabras, más de lo que yo pueda decir lo plasmarán mis fotografías, que podréis ver después del salto de página. A pesar de todo, hay muchas cosas que quedan abiertas al regresar a casa. ARCO, como toda feria, ofrece en docenas de stands, en este caso pertenecientes a las galerías, cientos, tal vez miles, de obras cuya calidad se considera la más alta. Soy de aquellas personas que ante la duda, prefieren no poner demasiadas obras de arte una junto a otra, porque me da la sensación de que ocurre como con los perfumes, que la sensibilidad se colapsa a veces por exceso de información. Naturalmente que puedo pasar horas y horas viendo una obra tras otra... pero una tras otra. Me perturba enormemente cuando, por más que pretenda ver una sola, cinco obras se encuentran en mi ámbito visual. Puede ser una cuestión meramente subjetiva, pero me plantea la cuestión de cómo vemos el arte en la actualidad. ARCO es una oportunidad maravillosa para acercar cientos de obras a miles de personas, muchas de las cuales difícilmente encontrarán una ocasión semejante en nuestra sociedad de máximo resultado en el mínimo tiempo. No tengo crítica para esa iniciativa maravillosa. Pero por un momento me he preguntado cómo sería vivir en una sociedad en la que la gente percibiera hasta qué punto el arte hace presente su dimensión humana y una feria de arte, por definición, fuera tan impensable como un mercado de esclavos. Donde la gente no necesitara de un macroevento para llevar a sus niños a ampliar su sensibilidad más allá de los cuadros de los libros de historia, a abrirse a las nuevas creaciones, a la nueva presencia de la mujer, a la experimentación con las nuevas tecnologías. No sé, vivir en un mundo donde a los niños se les educara en lugar de darles formación técnica, (o se les adoctrinara, como les gustaría a algunos), donde en lugar de "profesionales" y "ciudadanos" se formaran seres humanos: es una empresa que ya a Platón le quedó grande... pero qué bonito sería.