.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Rothko

Las palabras de uno de los grandes genios de los últimos tiempos para abrir esta nueva temporada en el blog, llena de ideas, arte, y mucha, mucha filosofía.

Marck Rothko (Marcus Rothkowitz), fue un pintor nacido en Rusia que emigró muy joven a Estados Unidos, donde formó parte de la llamada escuela de Nueva York... y desde donde cambió nuestro modo de ver el arte.

Cuando era joven el arte era una práctica solitaria: no había galerías ni coleccionistas ni críticos ni dinero. Sin embargo, era una edad de oro, pues no teníamos nada que perder y sí toda una visión que ganar. Hoy ya no es lo mismo. Es una época de una inmensa abundancia de actividad y de consumo. No me atrevo a aventurar cuál de las dos circunstancias sea mejor para el arte. Sin embargo, si sé que muchos de los que se ven impelidos a este modo de vida buscan desesperadamente bolsas de silencio en que arraigar y crecer. Todos esperamos que las encuentren.

Efectivamente, en esos últimos años de su vida, el mundo le consideraba a él, revolucionario, otro "viejo con valores". ¡Cómo era posible! Él que nunca llevó bien la fama ¡cómo vender sus cuadros a un restaurante para que "cerdos burgueses" comieran delante de ellos!, que se mantuvo en silencio, “No hay nada más preciso que el silencio. ¡Qué hace un artista visual hablando de su obra!”, decidió finalmente dar una conferencia dando los “ingredientes de una obra de arte”: